De semilla a humo
Cada flor de tabaco contiene por lo menos 1000 semillas, estas semillas serán sometidas a una revisión por medio de filtrado y pesaje para seleccionar únicamente las mejores, por lo que solo el 30% de ellas, serán utilizadas para iniciar el proceso de convertirse en plantas. Las semillas son plantadas, en semilleros en donde con tan solo 50 gramos, alrededor de 10,000 semillas, podremos plantar 1 m2 de este semillero inicial, una vez esparcida la semilla sobre la tierra, se cubre el área con cascara de arroz, esto le ayuda a la tierra a conservar la humedad.
A los 21 días los pequeños brotes son seleccionados por tamaño donde solo los más grandes y fuertes son utilizados en el siguiente proceso, solo 400 de estos brotes serán trasplantados a semilleros individuales, ahí serán cuidados por 21 días más, donde alcanzarán el tiempo suficiente para que la pequeña planta de ahora mide alrededor de 20 cm será sembradas en el campo, en este periodo la planta deberá fortalecer sus raíces, las cuales le ayudarán a soportar las inclemencias del tiempo.









Una vez que nuestra semilla ha crecido en el invernadero, es momento de ser trasplantada., a campo abierto, cu ando se trata de tabaco de tripa y en campo a sombra, cuando queremos producir tabaco para capa. Nuestras plantas necesitarán buen suelo y mucha agua para crecer. La planta de tabaco para tripa se divide en 4 partes, nombrándolas de abajo hacia arriba ya que es el orden en que son cortadas cuándo alcanzan su máxima plenitud, se llaman, Volado, Seco, Viso y Ligero. Cada una de estas hojas proporcionan diferentes características al puro como lo podemos ver en la imagen:






3 meses después de haber sido plantada, nuestra planta estará lista para comenzar su cosecha, donde los campesinos, cortan a mano todo el Volado, de esta forma lo podrán entregar a la bodega de secado y será catalogado correctamente, para proceder después con el Seco, Viso y Ligero.